jueves, 30 de abril de 2015

LA CRISIS DE LA ÉTICA EN LA MEDICINA






     La medicina es la ciencia y el arte de curar, de curar a un ser humano que presenta signos y síntomas adjudicados a una enfermedad, que en si el médico tiene que diagnosticar basándose en distintas armas que le son útil para llegar a un resultado veraz y asimismo dar un tratamiento efectivo.
Sin embargo en la actualidad la medicina se ve sumergida en un conjunto de desintereses que, si bien perjudican a esta, ya que se llega al grado de que las personas desconfíen plenamente del médico, y hagan críticas sobre ello. Esto se debe a que las personas con el avance de la tecnología en los últimos años, tiene más acceso a información que utilizan para justificar los “malos tratamientos”, las “malas prácticas quirúrgicas” y con ello decir que el médico “no sirve para nada”.
Asimismo se ah ido perdiendo el sentido humanista en el médico, ya que no ve al paciente como un ser humano integral, si no como una enfermedad a combatir, un enemigo que tiene que eliminar, pero, ¿a que se debe esto?

Desde tiempos muy remotos existen decretos que han establecido a la ética médica como la esencia del deber medico, decimos esencia porque de ella se deriva el arte de la práctica, así el valor de la vida humana y el trato digno del médico hacia la persona y viceversa. Pero, ¿realmente es esto puesto en práctica por los médicos? Hemos visto a médicos haciendo uso de los derechos de los pacientes? ¿O inclusive de sus derechos como medico? Es aquí cuando entramos en un dilema, de saber si en realidad conocemos lo que es ética médica o solo tenemos la idea vaga de haber escuchado este término en algún lugar.

        La profesión médica es sin duda una de las profesiones más celosas que existen en este mundo, ya que el médico invierte gran parte de su vida a entender esta hermosa ciencia  y  aprende a casarse con esta.
Desde tiempos muy remotos, se es sabido que el médico cuenta con códigos éticos y morales que ah seguido conforme a la época en que se desarrolle, se cree que los primeros códigos de este tipo fueron el juramento Hipocrático y la solemne oración de Maimonides. Estos juramentos nos dicen como en aquellas épocas ya se establecía que el médico ya contaba con derechos y obligaciones a seguir, es decir que este debía de abogar por el bienestar de su paciente, toda la información que recibe es confidencial, evitar el mas mínimo daño hacia el paciente, dar atención a todas las personas sin distinción de su estatus social…
Se han creado también códigos para que esto no se pierda y este bien establecido, los cuales han cambiado conforme a la época en que se encuentran, un ejemplo es: La Declaración de Ginebra de la Asociación Médica Mundial, y el código internacional de bioética, solo por mencionar algunos.

El Código Internacional de Ética Médica establece deberes de los médicos en general, deberes de los médicos hacia sus enfermos y deberes de los médicos entre sí1, mientras que la declaración de Ginebra es una afirmación moderna de los valores hipocráticos, es una promesa en la cual todos los médicos adoptan como consideración primaria la salud de sus enfermos y juran dedicar su profesión al servicio de la humanidad con conciencia y dignidad2. 

Mas sin embargo a pesar de que cada cierto tiempo estas declaraciones son modificadas, es lamentable decir que en la actualidad nos encontramos en una “crisis de la ética en la medicina”, pero, ¿esto a que se debe?
Tenemos que ser extremadamente realistas en este aspecto, porque si ya existe una crisis de la ética en la medicina se debe a que nosotros como médicos, no tenemos bien establecido ejercer nuestra profesión con ética. Si bien, podemos saber el significado de la palabra más no ponerla en práctica, como viene pasando en la actualidad.
Vivimos en un mundo tan lleno de tecnología y globalización que queremos tener lo mejor de lo mejor, claro que para esto se necesita tener el suficiente dinero para lograrlo, es por eso que el médico se ah hecho tan ambicioso, cobrando mucho dinero por su trabajo, entonces aquí ¿donde entra lo ético? Si se supone que el médico va a ejercer su profesión sin lucro y de servir al hombre, pero es tanto el poder que se le ah adjudicado al médico en este aspecto que entre más especializado este más dinero es el que cobra.
También observamos cómo se realizan las consultas medicas, las cuales en algunos hospitales son de 10 minutos por el reducido tiempo que se tiene y que apenas y el médico se aprende el nombre del paciente, y si bien le va, o peor aun ni siquiera este se sabe, ya que no ofreció una consulta como se debe, asimismo hay médicos que no se sensibilizan con el paciente, no lo saludan, no preguntan su nombre y ni siquiera lo ven a los ojos, mucho menos preguntarle como estuvo su día, y además están en la computadora, distraídos, haciendo otras cosas que no les corresponden en ese momento, esto hace que el paciente se sienta incomprendido.
Cuantos médicos no hacen intervenciones quirúrgicas innecesarias solo para cobrar el dinero y comprarse algo que tenían planeado, siento esto totalmente antimoral, así mismo administran fármacos que no necesita el paciente solo porque se le dará una parte de dinero por este hecho, o asimismo manda a tal laboratorio al paciente para realizarse estudios de gabinete que no necesita, con la excusa de “para ver como esta su salud”, recibiendo con ello dinero de parte del laboratorio.
Estos son algunos puntos que en la actualidad han tomado gran auge y han salido a la luz en distintos medios de comunicación; la verdad es una vergüenza que quien ejerza la medicina sea para llegar a fines como estos.

Esto se debe a que el médico mientras se está formando se deshumaniza e insensibiliza totalmente, el ve el dolor como algo normal en una persona, que solo tiene  que curar y listo, persona curada, persona feliz y mayor ingreso a su bolsillo. Asimismo el médico previo antes de estudiar esta carrera, debió de tener aptitudes que le iban a dar en este caso las bases para ejercer con plena satisfacción su carrera, no solo el hecho de recibir dinero y tener los equipos de última tecnología, si no por el simple y único hecho de ayudar al prójimo, servirle a este sin recibir nada a cambio o un simple: Gracias doctor! 
Pero esto se ah ido perdiendo, se desconoce el fin de la carrera y asimismo que es la ética médica en la misma, como se debe de practicar y porque es tan importante hacerlo.
Claramente esta descrito en el juramento de Maimonides:
“que ni la avaricia ni la mezquindad, ni la sed de alta reputación, halaguen en demasía mi mente, porque los enemigos de la verdad y de la justicia podrían entonces engañarme y hacerme olvidar mis propósitos de obrar bien por tus hijos”3

No nos queda más que empezar por el buen camino, y tratar a nuestros pacientes como nos gustaría que nos trataran; sin embargo ya se toman medidas al respecto, los pacientes pueden hacer uso de demandas hacia su mal trato de parte del médico, es por ello que se ah modificado un poco esta situación. 

BIBLIOGRAFIAS:
·         Abraham M. Santacruz Romero. (2005). Código de ética y deontología médica. Colegio Mexicano de Urología A.C. México: mediagraphic.com2.
·         Código internacional de ética médica. (1994). Francia.
·         Código de ética y deontología médica1.
·         Universidad de Navarra. (2002). Código internacional de ética médica. Pamplona, España: departamento de humanidades biomédicas.
·         Héctor G Aguirre-Gas. (2004). Principios de la practica medica. México, D.F. medigraphic. Com.
·         Octavio Rivero-Serrano, Irene Durante-Montiel. (2008). Ética en la medicina actual. México, D.F. medigraphic.
·         Joaquín Ocampo Martínez. (2001). La bioética y la crisis de la ética médica tradicional. México. Anales médicos, hospital ABC.
·         Lauro Fernández Cañedo. (2010). La ética en la práctica médica. Xalapa, México. Artículo de revisión3 .

martes, 28 de abril de 2015

LOS PRINCIPIOS ÉTICOS Y SU APLICACIÓN EN LA RELACIÓN MÉDICO PACIENTE

LOS PRINCIPIOS ÉTICOS Y SU APLICACIÓN EN LA RELACIÓN MÉDICO PACIENTE

LA CRISIS DE LA ÉTICA EN LA MEDICINA


     La ética médica viene desde tiempos históricamente antiguos, uno de los marcos éticos más antiguos conocidos es el Juramento Hipocrático, se dice que esta normativa fue descrita por Hipócrates y en diferentes bibliografías se dice que fue descrita por sacerdotes, todo esto con el fin de regular la práctica médica. En algún tiempo se estableció que solo los pertenecientes a la iglesia podían ejercer la profesión de la medicina así como también serían los únicos que podrían aprender la misma. Pero esto fue cambiando con el tiempo hasta que la iglesia perdió de tal forma dicha cierto poder sobre el pueblo y se empezaron a crear academias para el aprendizaje de la medicina.
En este contexto el medico estaba asumiendo la responsabilidad de ayudar al prójimo ya que el Juramento Hipocrático siguió vigente y sigue vigente de hecho hasta nuestros días, y en este se establecían pactos de ayudar a las personas sin fines monetarios entre otras cosas. Pero aun sin embargo desde aquellos entonces y hasta la actualidad el Juramento Hipocrático desde mi punto de vista solo fue un escrito que tal vez en su momento se respetó pero en la actualidad y con experiencias propias podría asegurar que muchos de los profesionales de la salud si no es que la mayoría dejan de lado este Juramento y lo establecido en el. Sabemos también que existen muchos reglamentos y normas de ética en la actualidad que buscan el compromiso de los médicos con el paciente y con la sociedad para hacer el bien no importando religión, clase social, sexo o raza, al igual que los códigos más antiguos los actuales buscan el mismo compromiso, sin embargo podemos darnos cuenta de la realidad de las cosas y sabemos que muchos de los médicos violentan los puntos descritos en cada uno de ellos, cabe mencionar que todos son similares.
En la actualidad los principios de beneficencia y no maleficencia son los que rigen una parte de la practica medica en todo el mundo, es decir, retomando el tema de no dañar a los enfermos con algún procedimiento, no hacer procedimientos innecesarios y proporcionar toda la información debida al enfermo sobre su padecimiento de tal forma que sea digerible para él y su familia dependiendo el caso. Un punto muy importante que acabo de mencionar es el de no hacer procedimientos innecesarios a los enfermos pero como sabemos, algunos si no es que muchos de los médicos, hacen procedimientos innecesarios a pacientes con tal objetivo de obtener ganancias monetarias mayores y no se diga a nivel privado, que es donde más se dan estos casos, entonces, ahí el profesional de la salud está incurriendo en una falta muy grave, ya que si tomáramos por ley uno de los códigos antiguos y no se diga normas actuales, sabemos que esos médicos que hacen esos actos no respetan ni el más mínimo la vida humana como en su mayoría juran preservar la vida.
En muchas otras palabras, lo que viene siendo la relación médico paciente ha ido disminuyendo su calidad debido a que se incurren en muchas faltas en el momento de aplicar la ética en la parte clínica, como se los mencionaba en el párrafo anterior.
En conclusión, para mi parecer, el sistema está muy viciado e incluso en todos los niveles, la ética es un tema olvidado entre los profesionales de la salud, no generalizando, pero si en la mayoría. Mientras la sociedad médica siga permitiéndose viciar el sistema e incluso no el sistema si no buscando beneficios propios y dejando en el olvido el objetivo que según se plantea cada uno de ayudar y preservar la vida, se seguirá hablando de los mismos temas durante mucho tiempo, problemas médicos legales y desfigures ante la sociedad, incluso la imagen actual del médico ante la sociedad ya no es tan respetada, ahora solo los ven con miedo o rencor, dependiendo de la experiencia de cada una de las personas, incluso muchas personas no asisten a los hospitales o a consulta en el medio privado porque saben que van a tener una baja económica importante en el momento, e incluso si no tienen nada, más que problemas o estrés, que sabemos que es una de las causas más frecuentes de consulta, sin embargo el medico ve a los pacientes en el medio privado como solución a sus problemas financieros. Por otra parte, en el sistema de salud público de una u otra forma es peor para los pacientes ya que no asisten por el miedo que les tienen a los médicos deshumanizados que laboran en este, prefieren aguantarse su enfermedad y dolor que ir a que los médicos los regañen y los traten mal, nada que ver el comportamiento con lo establecido en los códigos de ética, este es un problema grave de la sociedad médica y muy pocos hacen algo por resolverlo.


Autor de la opinión
JOSÉ ASENCIÓN LÓPEZ LÓPEZ
Bibliografía.
La bioética y la crisis de la ética médica tradicional. Joaquín Ocampo Martínez. Hospital ABC.

Principios éticos de la práctica médica. Academia Mexicana de Cirugía. Dr. Héctor G Aguirre-Gas. Derechos reservados, Copyright © 2004:
LA ÉTICA MÉDICA Y SU UTILIDAD EN LA FORMACIÓN DE PREGRADO.


Algunos sostienen que la formación de valores no debería ser considerada como parte de la misión específica de las universidades, puesto que a ese nivel la mayor parte de las actitudes y puntos de vista de los alumnos ya estarían formados. Se afirma que, en cuanto instituciones educativas de nivel superior, ellas deberían limitarse a la instrucción, capacitación y especialización de sus alumnos en disciplinas académicas particulares. Sin embargo, aun si aceptáramos que los alumnos de educación superior ya hubieran internalizado un sistema valórico determinado -hecho que, por lo demás, los estudios de psicología de la educación parecen desmentir-, esto no garantizaría todavía que ellos sepan cuál es el modo concreto en que esos valores se encarnan en la práctica de la disciplina que han escogido. Así, por ejemplo, la forma más natural de aprender cómo se comporta en la práctica un médico que quiere ser honesto es a través del contacto con los correspondientes profesionales. En otras palabras, el aprendizaje de los valores se da junto con el aprendizaje del papel profesional, aun cuando ello no se busque expresamente.

Por otro lado, el acelerado avance del conocimiento y de la tecnología hacen que lo que se aprende hoy pueda ser obsoleto mañana. Se requiere, por tanto, un permanente estudio y reciclaje para estar al día en un área del saber. Ello plantea la necesidad de que las instituciones de educación superior, junto con entregar algunos contenidos fundamentales, se preocupen de formar personas capaces de adaptarse al cambio y de acceder a las actuales fuentes de información con espíritu crítico y creador. Esa búsqueda permanente y crítica de la verdad exige autodisciplina y esfuerzo personal, poniendo así en juego virtudes y constituyéndose, por tanto, en un proceso de humanización, de perfeccionamiento y de elevación del hombre. Vemos, entonces, que las universidades de hoy no pueden eximirse de la formación en valores de sus alumnos, si pretenden ser exitosas en la formación de líderes sociales, de personas capaces de anticipar el futuro y de comprometerse con el desarrollo del país y de su propia disciplina, como señala J. Aragoneses.

Es así como, tras un período en el que se pretendió excluir activamente la enseñanza de la ética de la educación superior, buscando una educación "valóricamente neutra", ha comenzado a surgir, en la segunda mitad del siglo XX, la tendencia a formalizar la enseñanza de la ética profesional al interior de las universidades. Resulta interesante constatar que las escuelas de Medicina han sido pioneras en este sentido. Contamos, así, con la experiencia acumulada durante algo más de dos décadas y con numerosos trabajos destinados a evaluar la relevancia y utilidad de introducir cursos formales de Ética Médica,. También se han hecho esfuerzos por establecer la metodología y los contenidos que efectivamente logran mejorar las habilidades de razonamiento moral y las destrezas en el análisis de los problemas ético-clínicos en los estudiantes de Medicina,. Sin embargo, queda aún por precisar el real impacto que esto pueda tener en el desarrollo de actitudes y comportamientos éticos, puesto que en este campo intervienen no solo las habilidades intelectuales, sino también la voluntad y afectividad.

El presente trabajo tiene por objeto revisar las evidencias que apoyan la conveniencia de enseñar ética en las escuelas de Medicina, así como exponer la forma en que este problema está siendo abordado actualmente en la Escuela de Medicina de la Universidad Católica de Chile.

¿Tiene sentido enseñar ética médica?

La idea de la universidad como institución educativa destinada no solo a elaborar y transmitir conocimientos académicos, sino sobre todo a formar personas, estuvo en el origen mismo de las universidades en la Edad Media. Su meta fundacional era formar hombres sabios y buenos. Sin embargo, la evolución histórica y la diversificación de las universidades diluyó este objetivo fundacional. Se llegó, así, a enfatizar solo algunas de sus tareas específicas, como p. ej. la producción científica o la formación de profesionales. Ello condujo a un vaciamiento ético de la educación superior, que, como ha puesto en evidencia J. Aragoneses, obedece tanto a causas externas como internas. Como factores externos a las universidades, esta educadora señala el contexto general de la educación contemporánea, marcada por el " relativismo moral, que vacía la educación de los valores, el neutralismo y cientificismo que impregna nuestra cultura y cuestiona todas las metas que no sean medibles, visibles y cuantificables". También el desconocimiento del valor de la voluntad en la vida moral de la persona influye decisivamente en este sentido. Pero existen, además, algunos motivos internos por los que la institución universitaria se ha alejado de lo que fuera su misión original. Entre ellos está, según J. Aragoneses, la falta de unidad de criterios para afirmar que la universidad -en cuanto tal- tenga como meta la formación integral de las personas (esto es, no solo la formación intelectual, sino también la formación afectiva, social y moral). A ello se suma que, en algunas de las universidades en las que la formación moral aparece como uno de sus objetivos primordiales, puede apreciarse una falta de coherencia entre su declaración de principios y lo que constituyen las políticas de docencia, los currículos y los programas de cursos, en los que estos objetivos de formación no se concretan o explicitan adecuadamente.

Dificultades adicionales vienen dadas por el hecho de que en el éxito de la transmisión de los valores influyen decisivamente los modelos vivos de relaciones interpersonales que se establezcan al interior de una institución educacional, tanto entre los académicos, como entre profesores y alumnos y entre los mismos alumnos, como ha señalado Reiser. Esta enseñanza de la ética que ocurre principalmente a través del modelaje, es lo que Hafferty y Franks han denominado el "currículo oculto" en la estructura de la educación. Surge, así, la pregunta por la factibilidad y el sentido de la enseñanza formal de la ética profesional. Esta interrogante es, en realidad, tan antigua como la historia de la ética. Ya Aristóteles puso en duda la concepción intelectualista de la ética socrático, según la cual bastaría conocer el bien para realizarlo. La experiencia personal de cada uno comprueba la falacia de este razonamiento. ¿Qué objeto podría tener, entonces, la enseñanza de la ética al interior de una escuela de Medicina?.

Tal como decíamos antes, en las últimas décadas educadores médicos han enfatizado la necesidad de incluir cursos de ética en el currículo de Medicina. Se afirma que la enseñanza de la ética médica podría contribuir efectivamente a la formación de valores y de habilidades de relaciones interpersonales de los médicos. En la literatura se señalan cinco objetivos principales de la enseñanza de la ética médica:

Permitir la identificación y el examen crítico de las propias convicciones morales.
Enseñar a reconocer los aspectos humanos y éticos de la práctica médica.
Entregar un conocimiento de los fundamentos filosóficos, sociales y legales de la profesión.
Fomentar el empleo de estos conocimientos en el razonamiento clínico.
Desarrollar las habilidades de interacción personal necesarias para una práctica clínica humanitaria.

Queremos destacar aquí la importancia del primero de estos objetivos, puesto que nuestra experiencia docente nos ha confirmado su eficacia pedagógica y su contribución al logro de los otros cuatro objetivos enunciados. Aplicando a nuestros alumnos una encuesta desarrollada por Self con el fin de verificar la congruencia entre los valores que subyacen a las soluciones propuestas para distintos problemas ético-clínicos (dupla objetivismo-subjetivismo), hemos comprobado el estímulo que supone para ellos darse cuenta de sus propias inconsistencias y confrontar sus valores con los de otras personas que les exijan fundamentar su postura. Tal como el mismo Self ha propuesto en un estudio reciente, hemos comprobado el papel fundamental que juega en el proceso educativo el poner en evidencia las "disonancias cognitivas". Una de las formas en que la discusión de problemas éticos en pequeño grupo parece estimular la maduración ética de los alumnos es por vía de la confrontación de ideas y de la exposición a la forma de argumentación propuesta por personas en distintos nivel de maduración moral. De este modo, Self postula que su estudio es capaz de demostrar que las habilidades de razonamiento moral son no solo enseñables, sino también medibles. Según este autor, el nivel "umbral" de exposición a discusiones en pequeños grupos que seria necesario alcanzar para mejorar efectivamente las destrezas en el razonamiento moral, está dado por un mínimo de 20 horas curriculares. De acuerdo con este hallazgo, propone que enseñar ética médica determina una diferencia real en las habilidades de razonamiento moral de los alumnos cuando se supera ese umbral. Pero es evidente que no basta con que los alumnos aprendan a razonar; la enseñanza de la ética busca, además, fomentar ciertas actitudes y comportamientos. Es así como el mismo autor realizó un estudio destinado a comparar las habilidades de razonamiento moral con la actitud empática. Los hallazgos de este estudio apuntan hacia la existencia de una diferencia relacionada con sexo. Así, los hombres tendrían una mayor facilidad para el razonamiento lógico, enfatizando el principio de justicia, mientras que las mujeres poseerían una predisposición mayor hacia actitudes empáticas. No obstante, esta diferencia ligada al sexo no fue confirmada en un estudio reciente realizado por Price, con una casuística significativamente mayor. Sin embargo, independientemente de los factores que pudieran intervenir en este sentido, no cabe duda de que demostrar el real impacto de la enseñanza formal de la ética médica en el desarrollo de actitudes y comportamientos es un asunto muy complejo. Un avance en este sentido está dado por los esfuerzos realizados en la actualidad para desarrollar pautas destinadas a evaluar las cualidades humanitarias en la práctica médica. Se procura, así, elaborar pautas de evaluación que logren una cierta concordancia intersubjetiva entre los diferentes evaluadores. Este es un interesante campo de estudio, que abre perspectivas futuras a la investigación sobre el tema que aquí nos ocupa: la interrogante acerca de la relación entre las habilidades cognitivas y el comportamiento moral concreto. En este contexto parece relevante precisar el significado de los conceptos de enseñar, educar y formar. Enseñar es la tarea de conducir al entendimiento a nuevos contenidos. Educar, en cambio, implica orientar la voluntad hacia un objetivo dado. Se trata, entonces, de un trabajo planificado que entrena día a día la voluntad para hacer posible la consecución del objetivo. Más profundo es el significado del concepto de formar: mientras las otras dos actividades se dirigen a las capacidades del hombre, la tarea de formar se dirige a la sustancia misma de la persona, para configurarla con un ideal de vida. El objetivo de la formación es un tipo de personas en consonancia con ese ideal.

Si bien la percepción de la utilidad y relevancia de enseñar ética médica se ha ido incrementando en las últimas décadas, de modo que en la actualidad la mayoría de las escuelas de Medicina la han incorporado a su currículo, los contenidos y la forma de enseñarla han sufrido transformaciones importantes a lo largo del tiempo. En un interesante artículo, E. Pellegrino plantea una visión retrospectiva de lo que ha sido este desarrollo especialmente en los últimos 30 años. Describe un largo período de tradición hipocrática, en el que los valores y principios morales contenidos en el Juramento eran parte esencial de la enseñanza de la Medicina. Estos principios orientaban la práctica médica y eran aplicados para resolver los problemas éticos que pudieran surgir, sin cuestionar su origen ni su validez. Con la influencia del Positivismo en la época moderna, esta forma de razonamiento moral fue criticada. Los postulados éticos de W. D. Ross, quien plantea la existencia de una pluralidad de normas éticas que reclaman nuestro asentimiento y que son aceptadas por la razón sin mayor necesidad de fundamentación pues resultan evidentes a primera vista (los llamados deberes prima facie), aparecían como una forma "más científica" de hacer ética. Es así como se desarrolló una corriente ético-clínica que hoy se conoce con el nombre de Principialismo. Ella propone agrupar los valores morales contenidos en los distintos códigos y declaraciones de ética médica en cuatro principios básicos: los principios de no-maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia. Este fue el modelo de enseñanza de la ética médica propiciado por la Universidad de Georgetown a partir de la década de los '80.

Fuente
Revista de Estudios Médicos Humanista, Universidad católica de Chile / Vol. 1 No. 1 Dr. Pedro Rosso Rosso (Departamento de Pediatría. Facultad de Medicina, Chile). 2012.

Opinión
Si bien hemos observado un incremento en los últimos años por parte de las escuelas de Medicina en incorporar a su currículo esta materia y como se ha transformado a lo largo del tiempo; debo manifestar mi absoluta convicción respecto a la necesidad de que se siga otorgando la enseñanza y practica desde los inicios de la carrera misma con el enfoque Bioético.

Si bien INUMEDH a concebido esta acertada iniciativa y perspectiva en ampliar el paradigma científico-humanista sin perder de vista el acto primario del perfil médico en los alumnos, las nuevas generaciones debemos poseer una visión mas centralizada en comprender el panorama del ambiente sanitario, la relación médico-paciente y las decisiones clínicas en las que estaríamos expuestos día a día. Es y seguirá siendo algo muy rescatable en las futuras generaciones.



Oscar Gerardo Hernández Medina.

Abril 2015.

aspectos eticos de la medicina por internet

la libre disponibilidad y el universal acceso a la información de carácter medico que circula por la llamada red de redes hace necesaria la existencia y el respeto de ciertas normas éticas que regulen la tarea de redacción de contenidos.

como todo medio masivo de comunicación, Internet no escapa a consideraciones de carácter ético. y aun mas cuando la información que circula a través de ella es de tipo medico, y que tiene, por lo tanto, una variable pero cierta incidencia sobre los estilos de vida y las actitudes de las personas ante su salud.
en otras palabras, la presencia de información medica y sanitaria que circula por Internet constituye un asunto de salud publica que hace necesario el planteo de una deontología que abarque tanto a médicos como a periodistas, y que les permita autorregular su ámbito de trabajo.

  • consejos médicos en la red


cuando se trata de información relacionada con la medicina o las ciencias biológicas en general, se hace necesario abordar todo otro campo de consideraciones éticas relacionadas con el impacto que tiene la comunicación masiva de contenidos sobre los estilos de vida y la actitud de la población ante la salud.
es por eso que, ya sea en forma escrita o tacita, las paginas web que difunden este tipo de contenidos suelen contar con ciertas directivas que tienen por objetivo regularlos.

el código de conducta para sitios web de salud y medicina de la health on the net foundation (HON code) establece los siguientes principios: 
  1. cualquier consejo medico o de salud sugerido pr la pagina web solo sera proporcionado por médicos o profesionales de la salud especializados y calificados, a menos que una clara declaración exprese que una parte de la sugerencia ofrecida no es de un profesional de la salud calificado u organización no medica; la información proporcionada en estas paginas esta dirigida a complementar, no a reemplazar, la relación que existe entre un paciente o visitantes y su medico actual; se ha de respetar la confidencialidad de los datos relativos a pacientes y visitantes, incluyendo la identidad personal,
  2. otro aspecto a considerar es aquella natural incompatibilidad que surge entre de los términos del lenguaje utilizado por los profesionales de la salud, por una parte, y los periodistas, por otra; este ultimo es el que debe traducir los conceptos médicos a un lenguaje coloquial y accesible para la población en general. aunque no lo parezca a simple vista, este punto también implica consideraciones éticas ya que la desigualdad de competencias lingüísticas entre el contenido de la pagina web y quien la consulta hace a la accesibilidad universal que debe ser garantizada.
  3. en cuanto a las fuentes medicas consultadas, y para evitar un sesgo de la información que pueda inclinar la misma hacia algún lado, es importante que la información sea el resultado de un cuidadoso análisis y contrapeso de las fuentes que de como resultado un equilibrio de las mismas. así mismo es importante que las fuentes consultadas tengan una solida inserción institucional relacionada con el tema sobre el que se las consulta, así como también un reconocimiento profesional que las avale. de lo contrario, el solo hecho de mencionar a un profesional podría ser tomado en cuenta por el lector como una publicidad encubierta, lo que le restaría confiabilidad sobre la información propuesta y también sobre el autor de la misma.
sin embargo, y mas allá de estas consideraciones, es universalmente reconocido que la red electrónica abre un mundo de nuevas posibilidades de información. como prueba de esto, baste mencionar que, en julio de 1995 se realizo una reunión internacional que convoco a numerosos experto de la UNESCO ; estos debatieron en torno de las consecuencias jurídicas y éticas relacionadas con el acceso a la información electrónica y concluyeron que  "el desarrollo de la tecnología digital y su aplicación a las redes mundiales de información abren a toda la sociedad nuevas y vastas posibilidades de acceder a la información, todas las naciones pueden aprovechar plenamente las posibilidades que brinda Internet a condición de que resuelvan los problemas que plantean dicha tecnologías.

BIBLIOGRÁFIA:

BuenaSALUD.(2000).la ética en la era de la medicina en Internet. abril 25, 2015, de bibliomed.
sitio web: http://www.buenasalud.com/lib/showdoc.cfm?libdocID=3305&returnCatID=1905

lunes, 27 de abril de 2015

Eutanasia: hacia una muerte digna!


¿Morir o vivir? ¿Seguir o parar?
Son estos dilemas de la vida, que en la actualidad han ganado gran auge en la sociedad, no solo en la sociedad medica si no en el mundo en general.
¿Pero que es la muerte? Es esta una gran pregunta sin respuesta alguna.
La muerte nos lleva, nos arrastra en su regocijo cuando quiere, sin nosotros poder evitarlo.
Siendo la muerte finalmente, inevitable. Todos los seres humanos somos mortales y, a partir de
Cierta edad, todos lo sabemos, aunque muchos prefieren ignorarlo.
Las personas vivimos frustradas, al saber que llegaría el día en que nuestro organismo pare, dejemos de respirar, nuestro corazón falle, o si bien algún accidente que nos lleve a la muerte.
Pero, ¿Cuál es la tarea del medico?
El concepto popular de que la función del médico se limita a “luchar contra la muerte”, aparte de no ser correcto, lo coloca en la incómoda posición de perdedor obligado, porque en última instancia la muerte siempre saldrá ganando.
Creemos que ir con un medico curara todos nuestros males, nos abrirá las puertas a la salud y evitara así la muerte. La realidad es que el medico nunca va a impedir la muerte, esta llegara tarde o temprano. 
En situaciones distintas, en las que vemos a una persona sufriendo por causas como enfermedades que sabemos que no tienen cura, es aquí donde entra el paradigma, porque es donde tiene auge la eutanasia.
‘Eutanasia’ es un término que ha tendido una carga emotiva de tipo negativo, paradójicamente proviene de las voces griegas eu (buena) y thánatos (muerte), esto es, hace alusión a una muerte buena o un bien morir.
A pesar de ello, este bien morir ha llegado a interpretarse y satanizarse como homicidio, tocando fibras muy sensibles para los puntos de vista religioso, moral y penal.

A lo largo de la historia, el acto médico ha sido siempre el mismo: un ser humano que solicita ayuda para resolver su problema médico y otro ser humano que acepta dársela y lo hace, con más o menos éxito. Los ambientes y las circunstancias en las que ocurre este acto médico han cambiado a través del tiempo, y en nuestra generación se han hecho tan complejos que la relación médico-paciente original se encuentra gravemente amenazada con transformarse en algo muy distinto. Pero, a pesar de la amenaza, todavía es válido decir que la esencia y la naturaleza de la medicina se definen en función de la relación médico-paciente.

DEFINICIÓN LEGAL Y MÉDICA DE MUERTE

Durante muchos años, el concepto médico de ‘muerte’ era el mismo que el del público en general, o sea, la suspensión permanente de las funciones cardiorrespiratorias; el miedo a ser enterrado vivo hizo que en el pasado el lapso considerado prudente para afirmar la irreversibilidad del proceso se prolongara hasta por 72 o más horas, antes de certificar la muerte.
En México, la Ley General de Salud (reformada el 26 de mayo de 2000) define la muerte de la manera siguiente:
Art. 344. La muerte cerebral se presenta cuando existen los siguientes signos:
-Pérdida permanente e irreversible de conciencia y de respuesta a estímulos sensoriales.
-Ausencia de automatismo respiratorio.
-Evidencia de daño irreversible del tallo cerebral, manifestado por arreflexia pupilar, ausencia de movimientos oculares en pruebas vestibulares y ausencia de respuesta a estímulos noniceptivos. Se deberá descartar que dichos signos sean producto de intoxicación aguda por narcóticos, sedantes, barbitúricos o sustancias neurotrópicas.

EL SUICIDIO ASISTIDO Y LA EUTANASIA

En términos generales se distinguen dos formas de eutanasia: la activa y la pasiva; el suicidio asistido es una variedad de la eutanasia activa.
La diferencia entre las dos formas estriba en que en la eutanasia activa el paciente terminal fallece como consecuencia directa de una acción intencionada del médico, mientras que en la eutanasia pasiva la muerte del enfermo se debe a la omisión o suspensión por el médico del uso de medidas que podrían prolongarle la vida (vide supra). Naturalmente, no es necesario ser médico para practicar eutanasia, pero con frecuencia el médico está involucrado en situaciones en las que debe hacer una decisión al respecto.
Desde el punto de vista de la ética médica, los pronunciamientos en contra de la eutanasia en nuestro medio son los más comunes. Dos ejemplos de ellos son los siguientes:

“Nuestra institución (un hospital privado) considera no ética la práctica de la eutanasia, bajo ninguna circunstancia o presión, solicitud del paciente, de la familia o allegados, ni aun en casos de enfermedad avanzada incapacitante total o en pacientes en extrema gravedad.”

“(El médico) invariablemente está comprometido a salvaguardar la vida y, por lo tanto, no le está permitido atentar contra ella. Favorecer una muerte digna implica ayudar al enfermo a sufrir lo menos posible; ofrecerle la mayor atención médica disponible; estar a su lado con un verdadero acompañamiento humano y espiritual y ayudarlo a encontrar un sentido plenamente humano a los sufrimientos que no se pueden evitar.”
Es falso que haya sufrimientos “que no se pueden evitar”. Ésa es precisamente la función del suicidio asistido y la eutanasia: evitarle al paciente terminal los sufrimientos inútiles que le impiden morir con dignidad, cuando la vida ya ha pasado a ser, para él, peor que la muerte.

Ocasionalmente, se señalan dos objeciones médicas racionales a la eutanasia:
 1) la solicitud de un paciente para que el médico termine con su vida puede ser el resultado de una depresión transitoria, que puede desaparecer cuando el enfermo mejora o se alivian su dolor y sus otras molestias.
 2) es muy difícil para el médico estar completamente seguro de que un enfermo en estado terminal no puede salir adelante, aunque sea por poco tiempo, en condiciones que le permitan disfrutar de sus seres queridos o actuar y hacer decisiones relacionadas con su propia vida y sus intereses.

En tales circunstancias, el médico puede hacer dos cosas: desatender los deseos del paciente y de sus familiares, y continuar intentando disminuir sus sufrimientos en contra de la voluntad expresa de ellos (pero quizá actuando de acuerdo con sus creencias, lo que no tiene nada que ver con la ética médica), o bien ayudar al enfermo a morir con dignidad (pero cometiendo un delito).

LA MUERTE-VIDA

Desde el punto de vista ético, la muerte debería ser considerada como parte integrante de la vida. Puesto que todo individuo tiene derecho a vivir con dignidad... también tiene el derecho de morir con dignidad... Para una ética humanista, la preocupación primaria del médico en los estadios terminales de una enfermedad incurable debería ser el alivio del sufrimiento.
Si el médico que atiende al enfermo rechaza tal actitud, debería llamarse a otro que se haga cargo del caso. La práctica de la eutanasia voluntaria humanitaria, pedida por el enfermo, mejorará la condición general de los seres humanos y, una vez que se establezcan las medidas de protección legal, animará a los hombres a actuar en ese sentido por bondad y en función de lo que es justo. Creemos que la sociedad no tiene ni interés ni necesidad verdaderos en hacer sobrevivir a un enfermo condenado en contra de su voluntad, y que el derecho a la eutanasia benéfica, mediante procedimientos adecuados de vigilancia, puede ser protegido de los abusos.

La discusión sobre la conveniencia de legalizar la muerte médicamente asistida está abierta en diferentes países. En muchos de ellos, las encuestas realizadas a la población indican que son mayoría los que están a favor de que se permita. Debería ser mucho más fácil respaldar legalmente esa voluntad, sobre todo si queda claro que la muerte asistida será una opción sólo para quienes la quieran. Ciertamente es muy difícil definir y decidir todos los aspectos que deben considerarse para que esta práctica se lleve a cabo de la mejor manera, pero quizá lo que mejor explica la resistencia al cambio es la influencia desproporcionada de grupos minoritarios que pretenden imponer sus creencias religiosas en las leyes que aplican a otros que no las comparten.

Independientemente de los aspectos legales y de las condiciones que se exigen para aplicar la eutanasia en los países donde ésta se permite, me parece que en los estados de inconciencia como el EVP y el estado mínimamente consciente no sería correcto calificar como matar a las acciones consecuentes de una decisión de eutanasia en cualquiera de sus formas, con o sin el documento de voluntades anticipadas. Yo calificaría estas acciones como muestras de respeto a la voluntad de los propios pacientes respecto del modo de terminar su vida en condiciones humanamente dignas, inclusive cuando esa voluntad no fue expresada por escrito o cuando hay dudas de lo que el paciente hubiera preferido.
Por encima, y como guía de las opciones de dejar vivir, dejar morir o producir la muerte, está el respetar la libertad de elegir y procurar el mayor beneficio o el menor maleficio para los pacientes en estados permanentes de inconciencia, quienes han perdido, sin posibilidad de recuperación, las cualidades cognoscitivas fundamentales que definen a las personas y, por lo tanto, les es completamente indiferente si viven o mueren.

En mi opinión declaro mi apoyo en la practica de la eutanasia, siempre y cuando este basado en motivos éticos (eutanasia benéfica).
 Creo que la reflexión de la conciencia ética ha llegado al punto que hace posible que las sociedades elaboren una política humana en relación con la muerte y el morir.
Ojala algún día se superen  los tabúes tradicionales y se mueva en la dirección de una visión compasiva hacia el sufrimiento innecesario en el proceso de la muerte...
Mantengo que es inmoral tolerar, aceptar e imponer sufrimientos innecesarios...

Creo en el valor y en la dignidad del individuo. Ello exige que sea tratado con respeto y, en consecuencia, que sea libre para decidir sobre su propia muerte... Ninguna moral racional puede prohibir categóricamente la terminación de la vida si ha sido ensombrecida por una enfermedad horrible para la que son inútiles todos los remedios y medidas disponibles... Es cruel y bárbaro exigir que una persona sea mantenida en vida en contra de su voluntad, rehusándole la liberación que desea, cuando su vida ha perdido toda dignidad, belleza, sentido y perspectiva de porvenir. El sufrimiento inútil es un mal que debería evitarse en las sociedades civilizadas...

sábado, 25 de abril de 2015

EticaMedica

Blogger creado para debatir temas muy interesantes de la Ética Médica, los cuales en los últimos años están teniendo mucho auge, asimismo se busca crear conciencia en las personas acerca de ello.