Evidencia de la importancia formativa de Pregrado en
base a los modelos formativos.
INTERFACES
INFLUENCIA DEL MODELO E
IMAGEN DEL MÉDICO DURANTE LA FORMACIÓN DE PREGRADO EN UN GRUPO DE ESTUDIANTES
DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DE ANTOFAGASTA
RESUMEN: Este trabajo tiene como objetivos conocer la influencia del
modelo médico transmitido por quienes imparten docencia e identificar los
valores de los estudiantes al ingresar a medicina, los valores transmitidos en
pregrado y la importancia del modelo médico en esta etapa. Mediante una
entrevista semiestructurada, previo consentimiento informado, se recopilaron
percepciones de una cohorte de internos respecto de la imagen que tenían del
médico al ingresar a medicina y su evolución durante la formación de pregrado.
Se identifica un impacto tanto positivo como negativo de los docentes sobre los
estudiantes. Se analiza esta influencia y se dan sugerencias concretas de cómo
corregirla u optimizarla según el caso.
Palabras clave: bioética, ética clínica, educación médica, ética en docencia,
valores
INTRODUCCIÓN
La enseñanza de la medicina
requiere de actividades prácticas en las que el tutor, un médico clínico,
transmite conocimientos teóricos y destrezas propias de la profesión; sin
embargo, también afloran actitudes del docente que en ocasiones pueden
constituir un modelo negativo para los estudiantes. Centrado en entregar
conocimientos y evaluar desempeño, el docente médico no siempre es consciente
de cuán expuesto está a la observación y análisis de su actuar: es evaluado por
los estudiantes en el día a día, en una serie de aspectos.La enseñanza es un
proceso social en el que ambas partes se perfeccionan mutuamente y en el cual
la presentación de valores y disvalores es inseparable de la tarea docente. El
profesionalismo demostrado por el docente constituirá un modelo que condicione
la visión del estudiante respecto de la actividad para la que se prepara. El
docente médico puede influir en la formación de actitudes de los estudiantes
básicamente por tres caminos:
•
Presentación de
modelos de identificación: el estudiante se identifica con el modelo médico,
pues "siempre quiso ser médico" y llega a la etapa de formación
encontrándose con su modelo (lo que deseó ser toda su vida).
•
Selección y
valoración de la información que proporciona: el docente puede influir en el
educando en su forma de ver la realidad. Cuando el estudiante alcanza la
madurez para decidir lo bueno y lo malo en el actuar podrá hacer buen uso de lo
entregado por el profesor. El profesor tiene la posibilidad de ser un
facilitador del aprendizaje o un obstáculo.
•
Empleo de los
incentivos necesarios para el logro de un aprendizaje formativo: el modelo
médico docente incentiva o penaliza las competencias mediante calificaciones.
El aprendizaje social
adquirido en la relación docente-alumno llega a ser más significativo que el
cognitivo. La personalidad del modelo, su afectividad e implicación respecto
del estudiante son factores mediadores del aprendizaje. La afectividad hacia el
educando es clave en la pedagogía que intente ser eficaz: lleva a los
estudiantes a ilusionarse con el aprender.
El propósito del presente
estudio fue investigar cuánto y de qué forma influyen los docentes médicos en
sus estudiantes, permitiendo desvelar posibles debilidades del modelo para
después construir un perfil del docente médico que satisfaga los requerimientos
del perfil profesional del egresado de medicina.
CONCEPTO DE
"EDUCACIÓN"
La educación debe aspirar a
que su fin último sea la formación integral de la persona, entendida como un
ser con necesidades, habilidades y potencialidades. La integralidad alude a que
debe intervenir tanto en la dimensión cognitiva como en la axiológica (valores)
y motora (habilidades y destrezas) de la persona.
Es indispensable considerar
que los estudios de pregrado transcurren por lo general durante una etapa de la
vida crucial para la madurez del individuo. Por otro lado, el estilo de
aprendizaje -combinación de cuatro modalidades básicas: aprender con base en
experiencias concretas, observación, conceptualización abstracta y
experimentación activa- varía de una persona a otra. De ello deriva que la
labor educativa tome en cuenta las condiciones que posibilitan la formación del
individuo. ¿Cómo planifica el docente su estrategia para lograr el resultado
esperado?.
La respuesta es que toda
estrategia docente debe fundamentarse en la dignidad de la persona
(estudiante), puesto que la visión de todo proceso educativo es lograr el
desarrollo de sus potencialidades bajo una visión global del individuo.
Actualmente no es fácil ejercer la docencia en medicina. Estamos todavía
inmersos en la era del conocimiento, en la cual el desafío para la educación
implica un cambio profundo; hasta hace poco lo valórico y lo actitudinal eran
trazas prácticamente imperceptibles en la formación de pregrado.
Recordemos que quienes
imparten la docencia en las carreras de medicina son médicos de profesión,
generalmente clínicos. En algunos casos, tienen un "gusto" por la
docencia o han ganado un concurso para ocupar el cargo e ingresar a la
universidad. No obstante, pareciera que estas características no son
suficientes ni aseguran el éxito del proceso de enseñanza-aprendizaje. Aun
cuando los médicos docentes carezcan de conocimientos de pedagogía, gravan sobre
ellos algunas responsabilidades éticas por el hecho de participar en la
enseñanza.
La ética formula juicios
particulares de la conducta humana desde el punto de vista moral. Estos juicios
se fundamentan en reglas que parten de principios, a su vez sustentados en las
grandes teorías éticas. La docencia universitaria, por otra parte, es una
manifestación de la conducta humana, por tanto, es objeto de un análisis ético.
Entre las responsabilidades éticas del docente podemos mencionar: la obligación
de enseñar, el compromiso con la verdad, con el alumno -varios de los
principios de la bioética moderna a propósito de la relación médico-paciente
tienen aplicación en la relación docente-alumno-, con la institución educativa,
con la profesión médica y con la sociedad.
En la persona del docente
médico convergen la ética de la docencia y la docencia de la ética, que en
realidad no son sino diferentes expresiones del actuar de una misma persona. A
ello se debe que no exista un día para hablar de ética, sino que cada día y
cada acción vienen a estar impregnados de este concepto. Y así, por ejemplo, en
la medida en que el docente respete la dignidad de su alumno, éste estará
aprendiendo a respetar la dignidad de sus futuros pacientes. El modelo médico
formativo deberá actuar dentro de un marco ético, estar identificado con los
valores y principios morales que sustentan el sistema ético médico. Debe tener
una idea muy clara de la estructura de su propio sistema de valores y de la
forma en que sus juicios personales influyen en las decisiones relacionadas con
lo bueno o malo, así como también en sus alumnos, debiendo tener un
conocimiento básico de la ética como disciplina. Sólo si el modelo médico hace
propios estos preceptos y los incorpora a su jornada diaria estará formando
futuros médicos integrales, con una sólida formación ética científica, y no
solamente alumnos que se perfeccionan en áreas específicas de la medicina.
La Universidad de Antofagasta
cuenta con el Hospital Clínico Regional de Antofagasta Dr. Leonardo Guzmán como
su principal campo clínico para los estudiantes de pregrado de la carrera de
medicina. Allí desarrollan actividades docentes tanto académicos del
Departamento de Ciencias Médicas como médicos clínicos del Servicio de Salud de
Antofagasta. Las actividades prácticas de los internos de 6° y 7° año de
medicina son supervisadas en su mayoría por los médicos del Servicio de Salud
en las diferentes unidades del hospital por las que rotan los internos. Los
médicos de estos servicios desempeñan un rol docente-asistencial que lleva
implícita una doble responsabilidad: el compromiso asumido con un grupo de
alumnos al que se dedican diariamente, a la vez que responsabilidad de la
atención de un número determinado de pacientes hospitalizados. Los médicos
académicos de la universidad, en cambio, ejercen un rol exclusivamente docente,
traducido en la atención diaria de un grupo de alumnos, visita a pacientes
hospitalizados, análisis de sus patologías, posibilidad de asesorar al médico a
cargo de esa sala, pero sin la responsabilidad del tratamiento específico ni
pronóstico de ese enfermo.
El propósito de este estudio
fue conocer la opinión de los estudiantes respecto del modelo de formación
valórica que enfrentan, con la finalidad de formular mejoras en los ejes transversales
del currículo. Se planteó como objetivo general: conocer la influencia que
ejercen los modelos del profesional médico transmitidos por quienes imparten la
docencia; como objetivos específicos: determinar los principales valores que
poseen los estudiantes al inicio de la enseñanza de pregrado, identificar
aquellos que se transmiten en el proceso de enseñanza de pregrado y señalar la
importancia del modelo del profesional médico en la formación de pregrado en la
carrera de Medicina.
METODOLOGÍA
Se trató de un estudio
exploratorio, transversal y cualitativo, basado en un paradigma interpretativo.
Las investigadoras exploraron los discursos de los participantes, intentando
determinar cómo ven ellos su realidad y experiencias a lo largo del tiempo.
El objeto del estudio fue
abordado mediante una entrevista semiestructurada, previo consentimiento
informado. Las temáticas recopilan percepciones con relación a la imagen del
médico que tenían los estudiantes del pregrado antes de ingresar a la carrera de
medicina y la evolución alcanzada por dicha imagen durante el proceso de
formación universitaria. Las entrevistas fueron realizadas por un médico y una
matrona durante los meses de octubre y noviembre de 2008. Se les explicó a los
informantes que el objetivo de su participación era mejorar el modo como se
realiza la docencia y que la información recogida se trataría en forma
confidencial, respetando el anonimato.
Todos aceptaron participar.
El formato de la entrevista semiestructurada consideró: edad, sexo, año de
ingreso a la carrera y estudios universitarios previos. Se tomó nota de las
respuestas a las siguientes preguntas:
1. ¿Cuál fue el principal
motivo para decidirte a estudiar medicina?
2. La idea que tenías del médico al
ingresar a la carrera, ¿se identifica con algún valor o característica?
3.
¿Actualmente ha variado esa imagen? ¿En qué sentido?
4. ¿Puedes identificar
algún(os) factor(es) que hayan influido en ese cambio?
5. En cuanto a tu
futuro rol de médico, ¿qué imagen te gustaría proyectar? ¿Qué aspectos crees
que tendrías que trabajar para lograrla?
ANÁLISIS DE DATOS Y
RESULTADOS
Para analizar los datos se
revisaron los discursos capturados, luego se ordenó la información reconociendo
en las respuestas categorías que concentraban ideas similares de los
informantes, lo que permitió agrupar la información para responder las
preguntas del estudio.
Del paso anterior surgieron
unidades temáticas que permitieron integrar la información y explicar la
realidad estudiada. Para resguardar el anonimato de los informantes los
discursos se señalan con letras A, B, C, D, etc.
Características
de la población entrevistada
La cohorte estaba compuesta
por 20 mujeres y 32 varones, todos ellos se encontraban al término del 6° año
de la carrera. Se optó por internos de 6° y no de 7° año por considerar que la
mayor o menor incertidumbre en relación con el futuro profesional podía influir
en sus respuestas. Nos pareció que a fines de 6° año podía haber mayor
objetividad para responder. La edad promedio de los internos fue de 26 años
(rango 23 a 31 años), con un promedio de 6 años cursando la carrera, aunque
encontramos 6 personas que, al momento de la entrevista, llevaban 9 años. Sólo
13 de ellos (25%) tienen algún familiar médico, en 5 casos se trata de un familiar
directo (padre, madre, hermano). A eso se debe que la opinión de esta cohorte
nos parece representativa de la opinión de cualquier miembro de la comunidad
civil. En 20 casos estaba la experiencia de haber cursado previamente algún
tiempo otra carrera universitaria, fundamentalmente del área de la salud.
1. Principal motivo para
estudiar la carrera de medicina
Cuando se preguntó a los
alumnos el principal motivo para escoger la carrera, destacó en sus respuestas
idealismo, altruismo, solidaridad y vocación de servicio. Pocas se relacionaron
con un punto de vista más personal, como el beneficio propio, la percepción fue
"quise estudiar medicina para ayudar al prójimo".
Una persona mencionó haberla
elegido por un cierto desafío personal, dado el nivel de exigencia, y otra por
la independencia laboral.
Aparentemente, el medio
familiar no tuvo mayor influencia en la decisión de los alumnos.
A: "...carrera
independiente... poder tomar decisiones y con ello ayudar a la gente..."
B:
"...ayudar a las personas... servir a la gente desvalida..."
C:
"...trabajar con personas... donde uno pudiera hacer un aporte..."
D: "...yo siempre he tenido vocación de servicio... aportar a la salud
pública..."
E: "...desde chico... el colegio da una impronta...
retribuir de alguna forma a la sociedad..."
F: "...ser útil en la
sociedad..."
G: "...querer ayudar a las personas..."
H:
"...contacto con las personas... mezcla ciencia y humanismo..."
I:
"...vocación en el camino... también una búsqueda religiosa..."
J:
"...me gustaba el área biológica y ayudar a las personas..."
K:
"...siempre me gustó, influencia de modelo familiar sin presión, mi padre
es ginecólogo..."
L: "...por ser una carrera de gran exigencia,
quería probarme y por la gran variedad de opciones de trabajo..."
M:"...por
la independencia laboral, aunque ahora pienso que no es así..."
N:
"...mejor manera de ser útil en la sociedad... el médico actúa en
distintas situaciones con una opinión respaldada..."
2. Identificación del médico
con un valor o característica antes de ingresar a la carrera de medicina.
En relación con este punto,
vuelve a aparecer el espíritu de servicio y expresiones altruistas
prioritariamente, un poco más distanciada la capacidad intelectual, lo que
llama la atención porque podría esperarse una mayor significación de este valor
con relación a su quehacer futuro.
|
Valor o
Característica
|
N° de apreciaciones
percibidas por los estudiantes respecto de la imagen del médico
|
|
Trabajador
|
4
|
|
Honesto
|
5
|
|
Responsable
|
10
|
|
Capacidad intelectual
|
16
|
|
Liderazgo
|
10
|
|
Espíritu de servicio
|
28
|
|
Empático
|
10
|
|
Expresión altruista
|
28
|
3. Variación de la idea e
imagen del médico que percibe el estudiante de pregrado en el 6° año de la
carrera de medicina
En general la imagen del
médico ha cambiado. Si bien hay un proceso de maduración personal que influye
en este aspecto, los discursos denotan cierta decepción, a la cual contribuye
en gran medida el medio: estar inmerso en la realidad hospitalaria. Otro
aspecto, en gran medida el objetivo de esta investigación, se vincula con el
modelo de médico al que han estado expuestos durante estos años. Los alumnos
perciben buenos y malos modelos, pero expresan que han aprendido a diferenciar
y a extractar lo mejor de cada uno para incorporarlo a su acervo personal.
Entre lo negativo señalan un cierto mercantilismo, falta de compromiso con los
pacientes y mayor preocupación por logros personales. Lamentan la falta de
servicio público, empatía y responsabilidad entre sus modelos. Preocupa
profundamente que mencionaran "algunos no cumplen normas éticas", son
competitivos, les preocupan más sus logros que el paciente. Mencionan pocos
aspectos positivos, pero rescatan que sí hay unos pocos modelos a seguir,
humildes y comprometidos, pero son los menos. Estos sí son capaces de dar todo
por el paciente y a veces llegan a comprometer con ello su vida personal y
familiar.
A: "...sólo algunos
tienen idea de médico ético dispuesto a dar todo por la vida del paciente".
B: "...he comprendido que el médico tiene mayor responsabilidad".
C:
"...hay más diversidad de valores de lo que yo creía".
D:
"...la imagen del médico ideal no ha cambiado, en la práctica se ve que no
todos son así..."
E: "...por lo que he visto, existen médicos muy
preocupados y otros no".
F: "...despreocupación de algunos por los
pacientes... me he decepcionado un poquito..."
G: "...ha cambiado
para bien, ya no la veo tan inalcanzable, requiere harta dedicación,
responsabilidad..."
H: "...sí ha cambiado, con la madurez mía...
primero la veía como un profesional más, ahora es más amplio aún..."
I:
"...sí ha cambiado un poco, no son muy empáticos, tampoco tan
inteligentes, preocupados, responsables..."
J: "...sí ha cambiado,
veo que no prima tanto el servicio público sino que lo económico, lo que me ha
defraudado; tengo buenos tutores, pero no son empáticos y no dan buen trato a
los pacientes..."
K: "...sí ha cambiado, hay médicos que cumplen el
perfil, otros no cumplen normas éticas, son competitivos, se enfocan en logros
médicos pero no en los pacientes, les interesa el reconocimiento..."
L:
"...no ha cambiado, aunque he visto falta de compromiso..."
M:
"...no ha cambiado, mi visión se ha humanizado..."
N: "...sí ha
cambiado, uno se encuentra con cualquier tipo de persona con el "cartón de
médico", tenía una imagen ideal como la que veo en mi padre, más noble,
más preocupado..."
O: "...no ha cambiado, aunque hay médicos que no
se portan a la altura de sus valores, no me aleja de los míos..."
P:
"...sí ha cambiado, veo a los médicos más preocupados de sí
mismos..."
4. Factores que influyen en
el cambio de imagen del médico durante el pregrado
Entre los factores que
influyeron en este cambio, mayoritariamente destacaron a los tutores y el
medio: "estar dentro de un hospital y vivirlo por dentro"; asumir la
realidad con los aspectos positivos y negativos del quehacer de los tutores en
el día a día. Hay buenos modelos comprometidos, al punto de sacrificar su vida
personal, y otros tantos que representan lo opuesto; son modelos en relación
con lo que no harían o repetirían durante su ejercicio profesional. Los alumnos
reconocen su condición de aprendices absorbiendo todo lo observado y vivido,
pero con la capacidad de discriminar lo que realmente consideran un aprendizaje
para su vida personal y profesional.
A: "...tutores y el
medio (campos clínicos)".
B: "... estar dentro de un hospital,
vivirlo por dentro..."
C: "...interactuar con los docentes..."
D: "...he visto la realidad..."
E: "...ver desde dentro la
carrera..."
F: "...médicos o tutores que he tenido han reforzado ese
concepto..."
G: "...estar inmerso en el mundo médico..."
H:
"...como todo proceso de formación, uno es como una esponja, recibe mucha
información de todos lados... nace la capacidad de discriminar qué es lo bueno
y qué es lo malo..."
I: "...es un arte la medicina y tiene que haber
un maestro..."
J: "...cambia la visión teniéndolos tan cerca, uno
aprende a valorarlos más..."
K: "...se van grabando mañas..."
L: "...depende de uno tomar lo bueno o lo malo, pero influye el tutor..."
M: "...hay médicos muy humildes y otros muy pedantes, hay cambios en el
trato entre el sistema público y el privado..."
N: "...hay modelos
que es inconveniente seguir por el impacto en la vida personal, son un
ejemplo... nos muestran nuestro futuro... hay que rescatar lo positivo y no ser
igual".
O: "...son modelos, si son negativos evitaremos seguirlos y
viceversa... uno compara y rescata la forma de enfrentar situaciones..."
P: "...hay buenos modelos y otros que uno no desearía repetir..."
5. Proyección de una imagen
médica personal
Cobran gran valor las
respuestas a cómo se verían a futuro, qué aspectos les gustaría que se
destacaran de su persona. La mitad de los internos consideró "ser
empático" o "ponerse en el lugar del paciente"; posteriormente,
"ser confiable, responsable y entregado". Menos importancia otorgaron
a los conocimientos, honestidad y sencillez.
Llama la atención lo poco
destacado que les pareció ser respetuoso y prudente, así como también la
condición de líder y el ejercicio docente.
|
Valor o
Característica
|
N° de apreciaciones
percibidas por los estudiantes respecto a la imagen personal
|
|
Responsable
|
12
|
|
Entregado
|
19
|
|
Empático
|
26
|
|
Honesto
|
4
|
|
Confiable
|
14
|
|
Conocimientos
|
6
|
|
Sencillo
|
4
|
|
Asertivo
|
2
|
|
Autocrítico
|
1
|
|
Respetuoso
|
2
|
|
Prudente
|
2
|
|
Líder
|
1
|
|
Docente
|
1
|
DISCUSIÓN
Sobre la base de los
hallazgos, las autoras piensan que el modelo e imagen del médico como formador
es fundamental en el proceso de aprendizaje de los futuros médicos. En la
muestra estudiada se percibe un gran capital humano al ingreso a la carrera,
denotando valores altruistas, vocación de servicio y una gran generosidad de
parte de los estudiantes; sin embargo, el contacto con el medio y los tutores,
más su propio proceso de maduración, hace que un gran número de ellos cambie su
percepción. Se destaca el valor del modelo actitudinal en el proceso de
formación de competencias de los estudiantes, el cual necesita ser optimizado
para la mejora en el pregrado.
Se suele asociar la medicina
con ciencias biológicas; sin embargo, lo que motivó a la mayoría de los
entrevistados a optar por esta profesión fue el deseo de servir. También,
cuando se reconoce una inclinación por la biología, ésta aparece asociada a
servicio o dedicación a las personas. Si nos fijamos en las dos primeras
acepciones de servir -"estar al servicio de alguien" y "estar
sujeto a alguien por cualquier motivo haciendo lo que él quiere o
dispone"-, apuntan a la virtud de la generosidad, voluntad de darse a los
demás. Es decir, identificamos valores positivos concretos en quienes ingresan
a esta carrera. Pensamos que nos encontramos ante un grupo humano generoso,
cuyo norte al iniciar la carrera era realizarse profesionalmente ayudando a los
demás.
Es cierto que estamos
analizando una cohorte de 52 personas; no obstante, la inquietud social es en
general un rasgo presente -y cada vez más- en los estudiantes de medicina(6).
Identifican al profesional médico con valores, entre los cuales volvemos a
encontrar generosidad: "capaz de darlo todo por el paciente",
"integridad intachable", "profesión más noble", "uno
cree que la mejor persona podría ser médico". Sería de interés que los
docentes generaran instancias que les permitieran conocer las motivaciones y
pensamientos de sus alumnos. Enfrentarse a este tipo de discursos no puede
menos que mover a reconocer la responsabilidad de custodiar y cooperar en el
desarrollo de esos valores.
Lo que motivó la
investigación era saber si durante los años transcurridos desde el ingreso a la
carrera se había deteriorado esa imagen un tanto idealizada del médico, que
todos podemos haber tenido en mayor o menor medida al ingresar a la
universidad. Los informantes fueron capaces de discernir lo que han visto
durante los años cursados y el modelo de médico al que aspiran. En 34
entrevistados (65,4%) esa imagen ha cambiado. Salvo dos internos que no
identifican ningún factor, para los demás el detonante del cambio en esa
imagen, tanto en sentido positivo como negativo, ha sido entrar en contacto con
la realidad ("ver desde dentro la carrera"). Identifican los
siguientes factores: contacto con los tutores, conocer el sistema hospitalario
y, en tres casos, su maduración personal.
Nos parece que esta capacidad
de discriminación refleja la madurez de los entrevistados. Muchos de los
internos aclaran que su modelo de médico se mantiene, lo que han visto es que
no todos los médicos que van conociendo lo encarnan. El discurso: "...veo
que no prima tanto el servicio público sino que lo económico, lo que me ha defraudado;
tengo buenos tutores pero no son empáticos y no dan buen trato a los
pacientes..." puede constituir evidencia suficiente de la necesidad de que
en todas las facultades de medicina se impartan nociones de ética y bioética.
No nos referimos tan sólo a deontología médica; lo que defrauda es la falta de
valores en el modelo.
Preguntamos dirigidamente si
creían que la conducta de los médicos influía en los alumnos, para precisar si
le asignaban la misma importancia que a los otros factores que ya habían mencionado.
No esperábamos respuestas tan categóricas: 51 de los 52 entrevistados creían
que sí había influido en ellos el comportamiento profesional de los médicos, y
al responder lo hacían con expresiones como "evidente", "por
supuesto", "absolutamente". Habíamos previsto que las respuestas
pudieran ser un tanto "instintivas" y pedimos que asignaran un valor
a esa influencia en escala de 1 a 10. El rango de respuestas es amplio pero la
mayoría se concentra entre 6 y 9. No obstante, no podemos ignorar a las cuatro
personas que respondieron 10. ¿Se trata de personalidades más afectivas? ¿Son
personas más vulnerables al ambiente en el que se desenvuelven? Son
interrogantes para las que no tenemos respuesta, pero sí podríamos sugerir que
las encuestas de satisfacción que se apliquen a los alumnos incluyan aspectos
como éstos.
Revisamos la edad de los diez
informantes que creen tener la madurez suficiente para discernir el buen del
mal ejemplo y la edad promedio es de 26 años; no hay diferencia con el resto de
los entrevistados. Al constatar cuánto tiempo han estado esas personas en la
carrera, el promedio es de 6,6 años, ligeramente por encima del promedio
general del grupo. Sin embargo, una persona lleva 9 años, dos llevan 8 y tres
llevan 7 años. Esta mayor permanencia en el sistema podría explicar que al
menos estos individuos hayan tenido tiempo de madurar y aprender a discernir,
por supuesto que no es el mejor sistema.
Estos internos reconocen una
influencia positiva en unos casos y negativa en otros: 21 entrevistados piensan
que influye en ellos "para bien y para mal"; esta expresión, al igual
que "se te pegan mañas", denota que aun cuando ellos no quieran
adquirir malos hábitos se ven de algún modo indefensos. También preocupa la
respuesta de una persona: "desanima y confunde". Cuatro entrevistados
(7,7%) reconocieron que la imagen previa del modelo médico había cambiado para
bien.
El hecho de haber encontrado
a 10 personas que creen tener la madurez necesaria para discernir qué modelo
seguir es un aliciente, pero no nos excusa de la autoevaluación. Estos
hallazgos confirman la necesidad de tener una actitud autocrítica con relación
a cómo llevamos a cabo la enseñanza. Un modo de medir ese impacto podría ser a
través de encuestas de evaluación docente apropiadas a las circunstancias y que
incluyan aspectos actitudinales de los docentes.
Al preguntar por la imagen
médica personal que querrían proyectar en un futuro próximo, queríamos indagar
a qué aspectos de su formación dan mayor importancia los entrevistados: si a
los "técnicos" o a los "valóricos". La mitad respondió
"empático"; siguen en orden de frecuencia: confiable, responsable,
entregado. Hubo quienes discriminaron entre espíritu de servicio y entrega,
pero los agrupamos en un mismo índice temático por tratarse de sinónimos
(entregar: ponerse en manos de alguien, sometiéndose a su dirección o arbitrio)(5).
Es interesante preguntarnos
por qué estas respuestas a esta pregunta en concreto:
•
¿Les preocupa ser
empáticos porque con ellos no lo han sido?
•
¿Esperan que los
pacientes se sientan comprendidos por ellos, ya que ellos no lo fueron?
•
¿Será una
advertencia de que entre los variados aspectos que abarca la formación de
futuros médicos, debemos enseñar a comunicarse? En asignaturas como la
tradicional "Semiología" nos preocupamos mucho de la información que
deben recoger, pero sin atender al "cómo".
•
Probablemente los
programas de capacitación a los docentes en técnicas pedagógicas deban evaluar
cómo se comunican, cómo conocen a sus alumnos y si saben escuchar.
Otro aspecto en cuyas causas
valdría la pena profundizar es la poca significación atribuida a la condición
de líder y al ejercicio docente.
Pese a la experiencia vivida,
los integrantes de esta cohorte quieren encarnar el ideal de médico que tenían
al ingresar a la universidad. Por lo general, les cuesta autoevaluarse. La
última pregunta de la entrevista "¿qué aspecto crees que tendrías que
trabajar para lograr proyectar esa imagen?" pretendía indagar cuánto se
conoce cada uno, si está consciente de sus fortalezas y de sus debilidades. Las
respuestas más frecuentes fueron: estudio (n=14), comunicación (n=7), paciencia
(n=3). Nos parece relevante que 10 entrevistados no hayan sabido precisar qué
aspectos deben trabajar para lograr su objetivo.
CONCLUSIONES
Desde el punto de vista
ético-valorativo y en como se deben forjar valores en la etapa temprana y
tardía en los futuros doctores, este documento muestra este ejercicio
demostrativo de influencia formativa en cada una de las áreas por las que
tienen que pasar y procesar aprendizaje y experiencias que servirán de base y
formación. Es por eso que:
1
Los tutores
constituyen modelos valóricos tanto positivos como negativos. Al juzgar por las
cifras, no son buenos transmisores de valores positivos.
2
La influencia ejercida
por el modelo médico docente tiene un impacto considerable en el alumno y hay
una proporción de estudiantes más vulnerable al modelo que no logra sustraerse
a la influencia negativa.
3
Los estudiantes
de pregrado son portadores de valores positivos al ingresar a la carrera de
medicina. Corresponde a la facultad aportar los medios necesarios para
custodiar y ser cauce para el crecimiento de esos valores.
4
Se detecta un
subgrupo de la cohorte de mayor resiliencia o madurez (n=18; 35%), en los
cuales las experiencias vividas no han deteriorado su ideal de médico.
5
El actuar
cotidiano del médico docente transmite al alumno que sus tutores constituyen
una población heterogénea en cuanto a valores o motivación, y que se requiere
menor capacidad intelectual que la que ellos imaginaban para esta carrera.
6
Discursos como:
"...hay buenos modelos y otros que uno no desearía repetir..." deben
llevarnos a pensar y reconocer que quien quiera dedicarse a la docencia debe
estar dispuesto a dejarse evaluar y corregir, de modo que llegue a ser
transmisor de valores positivos.
Basándose en los resultados
obtenidos, las autoras proponen tres acciones concretas para ayudar a los
médicos docentes a transmitir aquellos valores que un día les motivaron también
a estudiar medicina:
1
Incorporar en la
preparación docente que reciben los médicos clínicos conocimientos básicos de
ética y bioética.
2
Hacer un
diagnóstico de las debilidades actitudinales de los tutores, para luego aportar
las herramientas que permitan establecer una relación docente-alumno adecuada y
constituir un modelo apropiado.
3
En la selección
de docentes, considerar una evaluación de las habilidades comunicacionales del
candidato, tales como: capacidad para trabajar en equipo, dejarse corregir,
saber escuchar.
Creo que es claro el acontecer común en estas situaciones por
las que la gran mayoria (si no es que todos) cursamos al formarnos como
médicos.
Nuevamente la ética ante todo y en todo proceso presente (un
valor agregado). Como en INUMEDH se nos recalca una y otra vez.
Oscar Hernández.
INUMEDH.
Mayo 2015.
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